¡Aquí van tus glosas al estilo panameño, directa y con picante!


Millo y soda
El Meduca tiró la línea: docentes a las aulas o serán reemplazados. Ya veremos de qué cuero salen más correas. Pero mientras el tira y jala sigue, los más afectados siguen siendo los estudiantes, que van directo a perder el año escolar. Entre paros, amenazas y comunicados, la educación sigue de último en la fila… como siempre.


Botín en casa
La Policía se metió a requizar viviendas en Bocas y lo que encontró parecía un Black Friday sin pagar: colchones, lavadoras, neveras, bicicletas… todo sustraído de locales comerciales durante los actos vandálicos. ¿Protesta o saqueo? Una cosa es exigir derechos y otra muy distinta montar una sala amueblada con lo ajeno.


Violencia sin sentido
Lo que pasó en Changuinola no tiene justificación. Una funcionaria terminó con heridas en la cabeza y tuvo que ser llevada al hospital. Las diferencias no se resuelven a golpes, ni lanzando piedras. La protesta no puede convertirse en agresión. La violencia nunca será el camino… y mucho menos cuando se ataca a quienes solo están cumpliendo con su trabajo.


Silencio en Bocas
Mientras el país entero pide diálogo y transparencia, en Bocas del Toro el Gobierno optó por apagar los teléfonos y cortar la señal. Dicen que es para «controlar la violencia», pero en el camino también dejaron mudos a los periodistas que intentan contar lo que pasa.


¡Ataja, MOP!
El ministro de Obras Públicas tiene que ponerse las pilas, y rápido. Las lluvias no perdonan y las calles del país parecen más piscinas olímpicas que vías de tránsito. Mientras los carros flotan y la gente se moja hasta los tobillos, los repre de corregimiento brillan por su ausencia. ¡Coordinen pues! Que el agua no espera reuniones ni excusas.


Topón en Penonomé
La minería volvió a calentar las calles. En Penonomé se encontraron de frente dos marchas: una a favor y otra en contra. Por poco se forma la chispa. Cada bando con su discurso.


¡No suelte el paraguas!
El aviso de vigilancia por lluvias y tormentas sigue firme hasta el 24 de junio. Así que ya sabe: no deje el paraguas, revise los desagües y evite los chapuzones inesperados. El cielo no está para cuentos… y menos para imprudencias.

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